El cáncer fue y todavía es considerado, por algunos profesionales de la salud como una contraindicación absoluta para el masaje, o el drenaje linfático manual
(DLM). Se temía que con el masaje, el tumor o restos del mismo pudieran
fragmentarse y desplazarse hacia otras zonas creando metástasis. El
temor hacia el drenaje linfático manual se basa en la falsa creencia de
que al acelerar la circulación linfática, se pueda favorecer la
extensión del tumor a través del sistema linfático, a los ganglios
linfáticos y de estos a otras zonas corporales.
¿Pero esto puede ocurrir realmente?
¿Existe algún riesgo de recibir masaje o drenaje linfático cuando se ha
diagnosticado el cáncer de mama?
No, no existe a día de hoy ninguna evidencia que demuestre que el masaje y especialmente el drenaje linfático manual pueden extender o agravar el cáncer. Según el Dr. Földi, uno de los especialistas en linfología más prestigiosos, son las propiedades biológicas de las células cancerigenas y las condiciones del sistema inmune las responsables de la metastización y no factores mecánicos como el masaje.
El peligro del cáncer es su capacidad de extenderse o migrar a otras
partes del organismo y asentarse en ellas. Para que se produzca la
metástasis, células tumorales se deben desprender del tumor, penetrar en
los vasos linfáticos o sanguíneos, y desde ellos extenderse a través de
la sangre o la linfa hacia otro tejido; todo ello en un ambiente hostil
a la célula. Este proceso no es meramente mecánico, por el contrario
requiere de la participación de varios genes responsables de que las
células puedan sobrevivir y reproducirse a distancia. Según el
prestigioso oncólogo Joan Massagué “la metástasis se da porque la célula
cancerígena ha logrado burlar muchos controles, por suerte, se trata de
un proceso muy poco exitoso. Es difícil que la célula acumule todas las
funciones que necesita”.
El masaje o el drenaje linfático no pueden extender o agravar el cáncer
porque los estímulos mecánicos no son suficientes para la formación de
metástasis. Si el cáncer va a producir metástasis lo hará
independientemente de que se aplique masaje o cualquier técnica o
terapia manual.
Existen multitud de estudios científicos efectuados en pacientes bajo tratamiento para el cáncer que demuestran que es una terapia segura y eficaz.
El masaje actualmente es considerado seguro, sobre todo en personas bajo tratamiento y control médico.
Las pacientes bajo control médico no tienen que tener ningún temor en recibir sesiones de masaje o drenaje linfático manual.
¿QUÉ UTILIDAD TIENE EL MASAJE O EL DRENAJE LINFÁTICO EN PACIENTES BAJO TRATAMIENTO PARA EL CÁNCER DE MAMA?
El masaje, el drenaje linfático manual (DLM) y otras terapias alternativas pueden utilizarse como coadyuvantes en el tratamiento de estas pacientes. Sus beneficios son múltiples y se han demostrado científicamente mediante estudios con pacientes afectados de cáncer, entre ellos destacamos:
-Disminución de los dolores y molestias.
-Disminución de la ansiedad.
-Prevención o tratamiento del linfedema postmastectomia.
-Mejora de la autoestima.
-Aceptación del nuevo esquema corporal.
-Reabsorción mas temprana del edema posquirúrgico tras: la mastectomía (extirpación de la mama), linfadenoctomia (extirpación de los ganglios axilares) y operaciones de reconstrucción de la mama.
-Bienestar y mejora del ánimo.
¿QUÉ CONTRAINDICACIONES EXISTEN?
Aunque el cáncer no es una contraindicación para el masaje o el drenaje linfático manual, si existen contraindicaciones como consecuencia de la intervenciones quirúrgicas, la presencia de metástasis o la posible aplicación de radioterapia o quimioterapia. La prescripción y el control médico son imprescindibles en estas pacientes. Entre las contraindicaciones y precauciones destacamos:
-Tejido irradiado. Hay que tener especial precaución sobre una piel irradiada. Estas pieles suelen ser más frágiles y finas. El masaje puede irritar la piel o incluso romperla. Si la radioterapia ha sido reciente, se tendrá mucho mas cuidado.
-Quimioterapia. La quimioterapia puede alterar el número de plaquetas en sangre y disminuir las defensas del paciente. Esto obliga a extremar la higiene y a realizar la mínima presión posible. Si la paciente porta un reservorio (port a cath) para la quimioterapia, hay que tener precaución sobre el reservorio. Si el terapeuta se encuentra enfermo, aunque sea con resfriado, no debe atender a pacientes que están recibiendo sesiones de quimioterapia.
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