TEORIA DEL CAOS- EFECTO MARIPOSA
La teoría del caos se ha transformado -a una
velocidad vertiginosa- en las dos últimas décadas en una de las áreas más
“calientes” de la ciencia moderna. Y lo ha hecho derribando muchas de las
barreras entre las diferentes ramas de la ciencia. Hoy en día une a los
científicos, desde los resultados de la más “pura” matemática -tales como la
teoría de los números con topología- a la mayoría de las ramas de física,
química, biología, medicina. Los científicos que trabajan en la teoría del caos
provienen de muy diferentes lugares y pertenecen a una enorme variedad de
disciplinas. En su intento por trabajar con problemas particulares que
requieren especialización, fueron impulsados a romper el encasillamiento en su
especialidad.
Aunque aún está en su infancia, la teoría del caos
ya apunta a la posibilidad de alcanzar avances en el conocimiento y el control
de la naturaleza, y promete aún mucho más. Promete arrojar algo de luz en los
fenómenos de la turbulencia de los líquidos muy poco conocidos hasta ahora,
pero con serias consecuencias para los barcos, aviones, yacimientos
petrolíferos marinos, etc. En medicina, la fibrilación del corazón -que es cuando va repentinamente de latidos
normales a oscilaciones irregulares con consecuencias a menudo fatales- promete
ser más entendible y potencialmente controlable por medio del desarrollo de la
teoría del caos. Los “reactores” aparentemente bizarros encontrados en el
comportamiento caótico ya han sido utilizados para transmitir imágenes en
movimiento a través de líneas telefónicas. Hay muchos otros ejemplos.
En resumen, la teoría del caos es un paso
adelante, no un alejamiento, hacia nuestro conocimiento de la naturaleza. Por
supuesto, a medida que comenzamos a interiorizarnos y a entender las áreas de
la naturaleza que previamente no entendíamos, los viejos conceptos ya no
encajan de la manera que lo hacían. Esto, sin embargo, no debería sorprenderle
siquiera a alguien con un conocimiento rudimentario de la historia de la
ciencia. La teoría del caos sugiere en particular que la división de la ciencia
por épocas, por un lado la determinista y por el otro la del comportamiento
impredecible y aleatorio, no funcionará por mucho tiempo. Los dos conceptos,
aparentemente mutuamente excluyentes y opuestos, deberán ser vistos ahora como
dos caras de una misma realidad. Los más profundos conocimientos desarrollados
por la ciencia moderna muestran que los fenómenos pueden ser deterministas y,
al mismo tiempo, impredecibles y aleatorios.
Esta clase de desarrollos, en los que los
conceptos y fenómenos que parecían oponerse entre sí son vistos como aspectos
conectados de una realidad única subyacente, no son nada nuevo. Por siglos se
pensó que había ondas en la naturaleza y que había también partículas -las dos
definitiva y claramente diferentes-. Con la mecánica cuántica llegó el
conocimiento de que ambas son aspectos de una realidad única -todo objeto
material es ambas cosas: partícula y onda-. Movimiento y energía fueron vistos
por mucho tiempo como algo que de alguna manera la masa pasiva o la materia
habían impartido. La relatividad especial de Einstein, y su famosa ecuación
E=mc2, demostró que la materia, en un sentido fundamental, fue movimiento, o
energía, y viceversa. Demostró que espacio y tiempo están relacionados
dinámicamente.
Hasta este siglo, materia, espacio y tiempo eran
vistos por separado. La materia se movía por un escenario pasivo de espacio y
tiempo. Con el desarrollo de la relatividad general, entendimos que espacio,
tiempo y materia están relacionadas dinámicamente. La materia, en un sentido
fundamental, es la que da forma y determina tiempo y espacio, los que a su vez
afectan el comportamiento de la materia. Aún la noción de “espacio vacío”, el
vacío, ya no sirve. La mecánica cuántica predice, y está confirmado, que las
partículas salidas del vacío, que burbujea de energía, pueden empezar a existir espontáneamente.
CLARA MAZZA
TERAPIAS DE RECUPERACIÓN ENERGETICA CM
FACUNDO PIERINI
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