sábado, 23 de abril de 2011

psiconeuroendocrinoinmunología

Entrevista a: Stella Maris Maruso, terapeuta que



aplica la psiconeuroendocrinoinmunología:


Tengo 55 años. Nací en Buenos Aires, donde


vivo. Educo a personas que atraviesan crisis severas. Estoy casada y


he criado cuatro hijos. ¿Política? Ayudar a los demás a vivir hasta el


último instante. ¿Dios? No soy religiosa, soy espiritual: experimentar


la trascendencia me sana






¿Cuántos pacientes?


Casi 30.000 en los últimos 30 años, con


enfermedades de todo tipo, cánceres...






¿Cómo los ayuda?


No tratando de no morir, sino de vivir hasta


morir. De morir bien.



¿Qué es morir bien?


Vivir hasta el último instante con plenitud,


intensamente. Vivir más no es más tiempo, sino sentirte alegre por


estar aquí y ahora.






¿Acaso no vivían antes de enfermarse?


¡Muchos agradecen que su cáncer les haya enseñado


a ser felices, a vivir! La enfermedad es una oportunidad de


enriquecerse.






Mejor que no llegue.


¡Pero llega! El dolor entra en todas las casas. ¡Y


esto hay que saberlo! Deberíamos aprender desde niños que morir es


parte de la vida, y a fortalecernos en cada contrariedad.






No nos lo enseñan, es verdad.


Al no aprender a dominar la mente, vivimos


arrastrados por ella. Eso es malvivir. ¡La mente es demasiado loca


para confiarle tu vida! Confíale tus negocios, ¡pero no tu vida!






¿Por qué no?


La mente va de excitación en excitación, te impide


gozar la vida. Los médicos dicen que padecemos "síndrome de déficit de


deleite": ¡no sabemos gozar de lo que nos da la vida!



Yo lo procuro.


Un 10% es lo que te pasa y un 90% es lo que haces


con lo que te pasa.


Cuestión de actitud. ¿Cuál es la mejor?


Sentir pasión ante la incertidumbre de la vida,


ante lo que sea que vaya a traerte.






¿Sea lo que sea?


Sí. Los psiquiatras detectan que hoy padecemos de


neurosis noógena: falta de responsabilidad y sentido de la propia


existencia.






Pues sí que andamos mal.


Sí, pero la ciencia vanguardista trae buenas


noticias: acudiendo a tu interior puedes obtener todo lo que


necesites, producir endógenamente todas las drogas analgésicas,


euforizantes... ¡Puedes aprender a sanarte!






¿Y prescindir de la medicina?


Hablo de la tercera revolución de la medicina:


después de la cirugía y los antibióticos, llega la


psiconeuroendocrinoinmunología.






A ver si me cabe la palabra en una línea.


Es la disciplina que integra psiquismo y biología,


tras treinta años de investigaciones de sabios como Carl Simonson,


Robert Ader, Stanley Krippner...






¿Qué postulan?


La interconexión del sistema nervioso central, el


nervioso periférico, el endocrino y el inmunológico. Te lo resumo:


¡las emociones modifican tu capacidad inmunológica!






¿O sea que una emoción puede enfermarme?


La angustia ante lo incierto, el miedo, la


desesperanza, el remordimiento, la rabia... ¡Cada una tiene su


bioquímica! Y es venenosa, es depresora del sistema inmunológico.






¿De un día para otro?


La salud no es un estado: es un proceso, y muy


dinámico. ¡Por tanto, siempre puedes reforzar tu salud si trabajas tus


emociones!






¿Las trabaja usted con sus pacientes?


Sí. Hay pacientes ordinarios, sumisos a creencias


establecidas, y pacientes extraordinarios, que generan creencias


sanadoras.






Creer que puedes curarte... ¿puede curarte?


Hay un viejo experimento famoso: a cuarenta


mujeres con cáncer de mama, el médico les contó que la quimioterapia


las dejaría calvas. Luego, sólo suministró quimioterapia a veinte


mujeres y dejó que las otra veinte creyesen recibirla...






Y no me diga que...


Sí, sí: el 60% de las segundas quedaron tan calvas


como las tratadas con quimioterapia. ¿Qué modificó la bioquímica


interna de esas mujeres? ¡Sus propias creencias!






Inducidas por el médico.


Lo que demuestra el enorme poder del médico.. ¡El


médico puede estimular con su actitud la capacidad autocurativa del


paciente! Un hijo mío es médico: a él y a todos los médicos les ruego


que jamás le digan a un paciente que su condición biológica es


irreversible. Ese es el único pecado médico.






Pues hay diagnósticos que desahucian.


Son condenas: matan más que el tumor. Acepta el


diagnóstico que sea, ¡pero jamás aceptes un pronóstico! Jamás: si


abandonas la esperanza de mejorar, de luchar por tu propia salud...,


activas el suicidio endógeno.






Pero sembrar falsas esperanzas...


¿Falsas? A mi padre le pronosticó el médico tres


meses de vida por un diagnóstico de cáncer de próstata diseminado al


hígado. Trabajamos juntos con amor, relajación, meditación,


nutrición... y al año no tenía células cancerosas. Vivió 18 años más.






¿Qué dijo su médico?


"Milagro", dijo. Remisión espontánea. Desde ese


día cerré mi empresa y me volqué a ayudar a otros como a mi padre. Y


yo hoy vivo en la frontera del milagro: la remisión es un efecto


colateral en enfermos que han abrazado las fuerzas de la salud, la


vida.






¿Cómo han dado ese abrazo?


Sintiendo que la enfermedad enriquece su vida y


que morir no es un castigo, ampliando el círculo de lo que les importa


y poniéndose al servicio con amor por la vida que nos traspasa,


escapando de su cabeza y empezando a sentir: a reír, a llorar... Se


han permitido asombrarse y han experimentado estados de trascendencia.






¿Qué entiende por trascendencia?


Liberarte de tu historia pasada y del temor por la


futura.. La meditación ayuda mucho. Y eso cambia tu bioquímica: estás


sano, ¡vives! Por el tiempo que sea, estás vivo.




----------- El cáncer de su padre le enseñó cómo


ayudar a miles de pacientes desde su Fundación Salud


(www.fundacionsalud.org.ar), en Argentina, avalada por científicos de


primera fila que la invitan a la facultad de Medicina de la


Universidad de Harvard a participar en seminarios de curación


espiritual (sic): por aquí aún no nos suena, pero ella me asegura que


será el nuevo paradigma médico, en el que el paciente dejará de ser


visto como una máquina estropeada que tenga que ser reparada o


desahuciada. Esta señora entusiasta me enseña que todo lo que como,


pienso y siento va tejiendo mi salud, y que puedo aprender a tejer..






"Hay emociones que pueden matar y otras que te SANAN"












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