miércoles, 26 de enero de 2011

MI CUERPO GRITA


Juan Pablo Capdevielle

Psicoanalista


Una vez escuché esta frase de un analizante, y se constituyó a partir de ese momento lo que daré en llamar “un caso”. Me serviré del mismo para desarrollar algunas cuestiones que harán reflexionar sobre el tema que nos competen en el presente link.
Allá vamos...
Qué quiere decir un sujeto cuando enuncia que su cuerpo grita?
Cómo comenzar a pensarlo?
Comencemos por realizar un análisis sintáctico de la oración, y encontramos los siguientes elementos:

- sujeto: MI CUERPO- Mi: Modificador directo, cuerpo: Núcleo del sujeto
- predicado: GRITA- grita: Verbo núcleo del predicado. Un verbo sin modificador alguno, sin objeto: no hay qué grita ( no hay objeto directo), no hay a quién grita ( es decir que no hay un objeto indirecto).

Por lo tanto hasta ahora lo que podemos deducir, es que no encontramos en la frase de la que me sirvo para desarrollar el presente trabajo, qué grita ó a quién le grita este cuerpo que de hecho sí tiene pertenencia, mucho menos qué le grita...
Si bien en la frase “Mi cuerpo grita”, desde un orden sintáctico hay sujeto, en la oración misma no está el sujeto (digo el sujeto efecto del lenguaje - quien habla- el poseedor de ese cuerpo), simplemente hay un portador que transmite una descripción sonora de algo que le es propio, pero que “habla ó grita” autónomamente. Ese cuerpo que grita, cobra subjetividad -si pudiera enunciarse de este modo-.

Pero...
¿Cómo es posible que un cuerpo en tanto portador de un ánima, de un conjunto de aparatos y sistemas, grite por sí mismo?

¿Lenguaje corporal?

De hecho, sí hay una gramática, sobre eso venimos pensando, es una gramática particular, en este caso lo particular no hace al sujeto, hace al cuerpo: “Gramática del cuerpo “. Si avanzamos un poco más, la voz que enuncia “Mi cuerpo grita” pertenece a lo que biológicamente hablando se da en llamar un hombre: Digo esto dado que pensar en la posición masculina es sustancialmente distinto pues el goce masculino es de la parte, y en el caso en que me sirvo para hablar, hay un goce en juego sin definir que no pasa por una parte , sino por cualquier parte, sea la cabeza, sea la nariz, sea el estómago, ó el dolor de un apéndice ó de una hernia, que existieron solo para la realidad del sujeto y no para la realidad médica. Entonces un goce que se esperaba escuchar fuera del cuerpo, hace retorno aquí en el cuerpo.

Es un cuerpo que demanda, un cuerpo desorganizado que pide cuidados especiales que restan parte de la vida del portador de ese cuerpo, a pesar de otorgarle un sentido a su vida, siendo este cuerpo considerado como exterior para el psiquismo.
Una vez, otra vez, ese cuerpo dejó de gritar, y su dueño dejó de hablar, si bien siguió concurriendo en su horario a su tratamiento para relatar su cotidiana vida, tiempos de grandes desconciertos, en los que tuvo que producirse algo así como una formal presentación entre partes: Sujeto y cuerpo, cuerpo y alma, mente y cuerpo, ó como cada uno pueda imaginárselo; hasta que pudo tomar “partido” recortar su parte en tanto goce, interiorizándose por su manera de gozar, apropiándose de su propio cuerpo y de sus propiedades. La frase en el día de hoy pudo modificarse convirtiéndose en

“hoy ya no grito con mi cuerpo, hablo yo”...

Con el arribo de la última frase, podemos analizar una de las múltiples facetas a las que vamos a enfrentarnos cada vez que hablemos de cuerpo...
Hasta la próxima!

con-versiones.com

1 comentario:

clara mazza dijo...

"La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma"
Bach

Y tus dolores callados...? Cómo ellos hablan en tu cuerpo?

Pero cuidado... elegí qué hablar, con quién, donde, cuando y como!!!

Elegí alguien que te pueda ayudar a organizar las ideas, armonizar las sensaciones y recuperar la alegría.

Todos precisan saludablemente de un oyente interesado.

Pero todo depende, principalmente, de nuestro esfuerzo personal para hacer que sucedan mudanzas en nuestra vida!!!


Si yo vi más lejos, fue por estar de pié sobre hombros de gigantes.
Isaac Newton

Clara